Bienvenidos al tren

Bienvenidos al tren!
Sí, es posible que más de una vez descarrile. También puede hacer paradas en pueblos hostiles y estoy en condiciones de asegurar que va a transitar por parajes inhóspitos. Por momentos es más lento que el Gran Capitán y se viaja peor que en el Sarmiento. Aún así sean bienvenidas aquellas almas que quieran someterse al trajín de desempolvar recuerdos, construir anécdotas y volverse cada día un poquito más locas. Estos son mis vagones, fotos instantáneas de momentos irrepetibles. Fragmentos de un presente escurridizo que nunca se deja atrapar, porque este instante ya pasó.

jueves, 6 de noviembre de 2008

navegante a la deriva

El tiempo había hecho con ella la labor de un artimañoso perfeccionista a la hora de exponer sus vulnerabilidades. Es que era muy simple, (quizás excesivamente),conmoverse ante una cotidianeidad creída marchita, pseudo libertad rutinaria. Mientras la aguja naufragaba en el sinfin de posiciones, su cabeza recorría algo confundida aquellas viejas orillas como si buscara algún detalle que la afirmara en el presente, que la desaturdiera entre el tumulto de olas. Los barcos en los que había pasado su vida le habían dejado como resultado un olor a nitro que el jabón era incapaz de llevarse y astillas que ya eran tan parte de su cuerpo como sus manos, o piernas. Masticó su sien. Seguía surfeando amaneceres en su desesperada búsqueda y ningún incipiente rayo de luz parecía alumbrar la penumbra en la que se encontraba. Siempre esa aguja. Todo empezaba y terminaba allí. El registro que llevaba de cada uno de sus viajes la hizo temblar por unos instantes. Había tanta precisión y tan poca claridad. De pronto lo supo. Las cubiertas, las velas, ¿y el timón? Por fin, el norte, por fin.

14/12/06

mi ciudad

Siempre es igual, todo lo mismo
las caras de siempre, los mismos abismos
El pánico que vuela, el miedo no libera
las avenidas gritan '¿quién se traga este dolor?'
los de traje que me aburren
los discursos de costumbre
los mas chicos sin consuelo
los que hoy duermen en el suelo
la resaca de tiempos que no eran reales
pesadillas de algunos que hoy son realidades
Las estrellas se burlan, las veredas sepultan
el dios que engalana y en la fiebre te llama
'vendo ilusiones frescas, ¿quién quiere ser la carnada?'

24/10/06

el día después

qué paso el día después?
qué? no ves? nunca ves?
el sol sale otra vez
solo eso es como ayer

un reptil se apuró
la advertencia no oyó
una barca paso
y en la arena atascó

los senderos de fé
tapizados en hiel
los oasis que ve
ya no saben de piel

pero que pasó el día después?
nunca supe qué ver
el sol se aleja y mi sien
desagarra algun ayer

21/11/06

domingo, 2 de noviembre de 2008

veo veo

- veo veo
- qué ves?
- veo el mundo al revés

dice Galeano...

Un hombre del pueblo Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso- reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.

Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.


(de "El libro de los Abrazos" de Eduardo Galeano 1989)


mañana porteña

El impulso no falló. Las hormonas hablaron. Pero la noche se hizo madrugada y el frío me despertó. Mentí. Mentí una y otra vez. Y me enredé. Y no pude salir.
Ya no quiero seguir perfumándote con elixir de alcohol... tomo un taxi a cualquier lugar.
Hoy la bestia se sació. El instinto falló. Las hormonas callaron y en el medio del silencio salió el sol.
Amanece y en buenos aires dos extraños comparten el mismo dolor de cabeza.

sábado, 1 de noviembre de 2008

conservación de los recuerdos

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra».

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.» Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.


Julio Cortázar

Historia de cronopios y de famas (1962)