Bienvenidos al tren

Bienvenidos al tren!
Sí, es posible que más de una vez descarrile. También puede hacer paradas en pueblos hostiles y estoy en condiciones de asegurar que va a transitar por parajes inhóspitos. Por momentos es más lento que el Gran Capitán y se viaja peor que en el Sarmiento. Aún así sean bienvenidas aquellas almas que quieran someterse al trajín de desempolvar recuerdos, construir anécdotas y volverse cada día un poquito más locas. Estos son mis vagones, fotos instantáneas de momentos irrepetibles. Fragmentos de un presente escurridizo que nunca se deja atrapar, porque este instante ya pasó.

viernes, 16 de marzo de 2012

Trincheras

¿Qué hacer cuando nos toca esperar? Cada instante parece un fotograma de cine de terror. Cada segundo, un suspenso filmado por Hitchcock. Yo digo que es la antesala a todo lo que puede salir mal. Es en la espera que uno hace planes. Esos planes que después nunca se ejecutan y mueren en nuestras cabezas de estrategas. Mi planificación no es la de un ducho general. Tal vez sea mi repulsión por la guerra lo que haga que no tenga movimientos ensayados ni estudios de campo.

Podrías decir que te conozco, yo podría decir que vos a mí. Sabés que no me puedo quedar callada, que tengo una debilidad por la palta y que muchas veces la terraza me juega para atrás. Sabés que me puedo quedar horas si me tocás el pelo, que siento debilidad por el cuello y que un suspiro en el momento justo me transporta a otro paralelo.

Pero de qué sirve estudiarse, de qué sirve conocer las debilidades del otro si quererse es un arte y no una guerra. ¿O no ves la diferencia? En la guerra vamos calculando, manipulando, diagramando. En el arte vamos sintiendo, vamos fluyendo, y confluyendo. En la guerra vestís trajes preparados para la ocasión, en el arte nada más que la piel no hay ningún disfraz . En la guerra vos tenés armamentos y me lastimás. Cada acción busca una reacción. Buscás dar en el blanco primero, para después defenderte. En el arte es todo acción, exposición y contacto, un carne viva constante.

Quizás, después de todo, sea más fácil verme como una batalla.

Tal vez porque es viernes y cada uno a su trinchera, tal vez porque sé que el lunes se enciende otra vez la pelea, te revelo un pensamiento en voz alta.

Bajá las armas, dejá el escudo, largá por un rato la estrategia y las coartadas... si yo siempre estuve así, desnuda y transparente para vos.

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