Bienvenidos al tren

Bienvenidos al tren!
Sí, es posible que más de una vez descarrile. También puede hacer paradas en pueblos hostiles y estoy en condiciones de asegurar que va a transitar por parajes inhóspitos. Por momentos es más lento que el Gran Capitán y se viaja peor que en el Sarmiento. Aún así sean bienvenidas aquellas almas que quieran someterse al trajín de desempolvar recuerdos, construir anécdotas y volverse cada día un poquito más locas. Estos son mis vagones, fotos instantáneas de momentos irrepetibles. Fragmentos de un presente escurridizo que nunca se deja atrapar, porque este instante ya pasó.

lunes, 18 de junio de 2012

Idilio especular

Cerró los ojos y vio su torso desnudo. Esa piel trigueña que alguna vez había tenido el placer de recorrer con sus propias manos, con sus cinco sentidos. Él estaba de espaldas y no la veía. Ella se regocijaba en espiarlo -adoraba el misterio- y la sangre se le agolpaba en el pecho, mientras sus muslos comenzaban a temblar y sus labios se humedecían, anticipando el zarpazo. Corría por aquella espalda morena una gota de sudor. Ella se acercó. Fue tan atroz el horror cuando, al girar la cabeza, vio frente al espejo otra mujer, parecida a ella, que también soñaba con esa espalda y que supo ser su dueña más de alguna vez.

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