Bienvenidos al tren

Bienvenidos al tren!
Sí, es posible que más de una vez descarrile. También puede hacer paradas en pueblos hostiles y estoy en condiciones de asegurar que va a transitar por parajes inhóspitos. Por momentos es más lento que el Gran Capitán y se viaja peor que en el Sarmiento. Aún así sean bienvenidas aquellas almas que quieran someterse al trajín de desempolvar recuerdos, construir anécdotas y volverse cada día un poquito más locas. Estos son mis vagones, fotos instantáneas de momentos irrepetibles. Fragmentos de un presente escurridizo que nunca se deja atrapar, porque este instante ya pasó.

martes, 26 de junio de 2012

Ilusión

Se restaura el orden. El emperador vuelve al trono. Me siento a escribir y estoy vacía de palabras. Tal vez las lágrimas que lavaron las culpas se las llevaron. No sé sentirme así. Siempre fui una experta a la hora de decirme. Es verdad ese dicho popular de que sin importar lo que hagamos nacemos, vivimos y morimos solos. Pero hay soledades y soledades. No quiero resignarme y dejar de buscar la compañía. Ese mate caliente que se hace sonrisa... Esos dientes que se hacen labios y besos, que se confunden con caricias... y otra vez mate. Cocinar y que me cocinen. Levantar cuatro paredes, poder decir que es nuestro ranchito, pintarlo con nuestras manos. Quiero ser domesticada. No voy a renunciar a la idea de encontrar un principito y hacer de mi una flor menos orgullosa. El amor hoy es esquivo y la soledad evidente. Es esa soledad que irrumpe la calma y te llena de frío. No hay suficientes frazadas ni estufas en el mundo para sacarte esa sensación de desprotección. Es real lo que dicen del calor humano. Pero confío en que nada es permanente. Mientras tanto, pasa otra noche. Otra vez dormir en diagonal, sin peleas de almohada, sin ronquidos que me desvelen, sin nadie que abrazar. Se restaura el orden pero me niego a volver a ser quien fui, prefiero sentarme a escribir y proyectar anónimos. Ilusión.

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